Envío gratis a todo el país a partir de $47.900 | Llegamos a CABA y GBA en 24hs
Descanso

Entrenar en verano: la base de todo el año

@saritamiguens

Everyday Hero & Running Coach

Mi nombre es Sara Miguens. Corro hace seis años y, aun así, sigo entendiendo perfectamente a quienes sienten que entrenar en verano cuesta el doble. El calor, la humedad, las vacaciones, los compromisos sociales y el trabajo hacen que salir a correr, muchas veces, parezca una misión imposible. A veces esas razones se viven como excusas; otras, como argumentos completamente válidos. En lo personal, lo que más me ayuda a mantener el foco es cambiar la mirada: el verano no es solo una etapa difícil, es el inicio de la pretemporada.

Journal Image

El verano como punto de partido

Así como a comienzo de año solemos preguntarnos qué queremos para nuestra vida —cambiar de trabajo, empezar una actividad nueva, dedicar más tiempo a la familia—, lo mismo sucede con los objetivos deportivos. ¿Calle o trail? ¿Qué carreras? ¿Cuántas? ¿En qué momentos del año? El verano suele ser una de las épocas de menor rendimiento. El calor y la humedad bajan los ritmos y aumentan la percepción de esfuerzo. Pero, paradójicamente, también es el momento en el que se construye la base física y mental que nos va a sostener toda la temporada.

Construir la base (y cuidarla)

La pretemporada es una etapa de trabajo exigente: más kilómetros, más cuestas, más fuerza. Ese entrenamiento más áspero prepara el cuerpo para lo que viene, pero también exige cuidados. Con el calor se pierden líquidos y sales, por eso hidratarse bien no es negociable. Sumar electrolitos y, siempre que se pueda, salir a correr con una botella hace una diferencia enorme. La deshidratación no es una opción. La organización también cumple un rol clave. Entrenar temprano por la mañana o bien entrada la noche ayuda a evitar las horas más pesadas. Personalmente prefiero la mañana: el suelo todavía no está caliente y el cuerpo logra refrigerarse mejor que por la noche. En cuanto al equipamiento, lo simple suele ser lo más efectivo: ropa liviana y de colores claros, gorra, protector solar y gafas. En entrenamientos largos, mojar la nuca, los brazos o las piernas cada vez que se puede ayuda mucho a regular la temperatura corporal. La alimentación también forma parte de ese cuidado. La reposición de minerales y nutrientes viene, principalmente, de los alimentos. Cuidar lo que comemos es importante, pero el equilibrio lo es aún más. Un churro en la playa también puede convivir con una alimentación consciente.

Journal Image

Journal Image

Exigirse pero con criterio

Entender la pretemporada como una etapa de construcción no implica exigirnos sin límites. Las altas temperaturas obligan a bajar un poco la intensidad, tener paciencia y escuchar al cuerpo. En general, el mejor rendimiento llega en invierno; por eso, en verano, el foco tiene que estar puesto en cuidarnos para poder sostener. Este deporte es, ante todo, aprender a escucharse: no poner el cuerpo en riesgo, prepararlo y respetar sus tiempos. Algo que, para mí, marca una gran diferencia es entrenar con alguien. Quedar con otra persona o sumarse a un grupo reduce la fiaca, mejora la constancia y hace el proceso más llevadero, sin importar la estación del año. Cuando estoy de vacaciones, disfruto salir a correr sin presión y, si hay alguna carrera en el lugar, me encanta participar. Cambiar el escenario también forma parte del proceso y aporta a la experiencia. El verano no es fácil, pero es la base de todo lo que viene después.