Más veces de las que creés, un entrenamiento se siente difícil por lo que está (y no está) en tu plato — y no por lo que hiciste mal en la pista. El combustible que tu músculo prefiere para correr rápido se llama glucógeno: es carbohidrato guardado en el músculo y el hígado, listo para convertirse en ATP: la energía que permite que el músculo se contraiga. Si el glucógeno está bajo, el ATP no alcanza para sostener el ritmo, y sin la energía adecuada, el músculo se empieza a agotar. A mayor esfuerzo, más dependés del consumo de carbohidratos. Lo que pocos hacen bien: ajustar cuánto carbohidrato comés según el día. No es lo mismo un día de pasadas o un fondo que un día de trote regenerativo. En semanas de carga fuerte, vas a necesitar más carbohidratos de lo normal. Arroz, pasta, papa, batata, avena, una barra energética y frutas — son aliados para tener un entrenamiento de calidad. La cantidad depende de: tu peso corporal y el tipo de sesión que estés haciendo.
El mismo ritmo de siempre te empieza a costar más, la cabeza se dispersa antes, y sentís que estás dándolo todo en un entreno que normalmente hacés cómodo. Eso no es falta de estado físico, es falta de combustible.
— Antes de correr: algo con carbohidrato 30-60 min antes si entrenás temprano — Evitá arrancar con el tanque vacío. — Pasada la hora de esfuerzo: el cuerpo necesita que le sumes carbohidrato, no solo el que tenías guardado. — Después: carbohidrato y proteína juntos aceleran la recuperación. Más allá de los gramos de carbohidratos y los tiempos, está tu realidad de entrenamiento: la necesidad de un boost de energía a mitad de una sesión, el estómago que no tolera cualquier cosa a alta intensidad, y la practicidad de llevar el combustible correcto mientras corrés. Todos estos factores condicionan que la estrategia sea sostenible. Porque la mejor planificación nutricional es la que podés aplicar en tu rutina.
En PONT entendemos esta lógica desde una filosofía SmartBased™: combinamos evidencia científica con la experiencia real del deportista. Por eso nuestras barras y geles energéticos no sólo responden a lo que el cuerpo necesita a nivel fisiológico, sino que también se adaptan a los distintos momentos de uso — antes, durante y después. Porque una estrategia de carbohidratos efectiva es la que podés sostener día tras día. Armá tu plato según lo que tu cuerpo y entrenamiento te piden.